El tiempo frío, las nieblas se agarran al paisaje emborronando los contornos, el sol solo es una claridad lechosa que se filtra con dificultad hasta el suelo... A pesar de todo lo dicho Miróbriga está hermosa como siempre y el tul blanco de la niebla le añade un halo de misterio un "que se yo" de novia recatada a quien le cuesta descubrir sus encantos...
Como siempre vuelvo a pasar el invierno en mi tierra chica, y recomienza mi idilio eterno con Ciudad Rodrigo, con mi amada Miróbriga , aquella que dio la primera luz a mis ojos , la que escuchó mi primer llanto de recién nacida , la que vivió mis risas , despertares de pubertad , decepciones , amigos...En una palabra: la ciudad que me vio crecer y que hoy me recibe, en cada regreso, con los brazos abiertos . Y es que ella es así, acogedora para sus hijos y para todos aquellos que tengan la gentileza de visitarla.
( Vista aérea de Ciudad Rodrigo.)






